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Bienestar

¿Qué es el 'burnout' y por qué es cada vez más común?

El burnout es un síndrome psicosocial causado por situaciones estresantes en el ámbito laboral. Se caracteriza por el cansancio emocional, la alta despersonalización y una baja realización personal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció en 2019 el burnout como enfermedad, que fue incluida en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), que entró en vigor en 2022. Según la OMS, el agotamiento es un síndrome conceptualizado como resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha gestionado con éxito. Se caracteriza por tres dimensiones:

Sentimientos de agotamiento mental o agotamiento de la energía en el contexto ocupacional;
aumento de la distancia mental del trabajo, o sentimientos de negativismo o cinismo relacionados con el trabajo; reducción de la eficacia profesional, falta de entusiasmo en el trabajo, problemas de concentración y/o reacciones exageradas por impulso.

Este estrés puede tener efectos de desgaste en el cuerpo, especialmente cuando no se alivia después de un tiempo. Cuando las personas están bajo estrés, sus cuerpos sufren cambios que incluyen la creación de niveles más altos de lo normal de hormonas del estrés como el cortisol, la adrenalina, la epinefrina y la norepinefrina. Estos cambios son útiles a corto plazo: nos dan la energía para superar situaciones difíciles, pero con el tiempo, comienzan a dañar el cuerpo y traer consigo enfermedades físicas.

Según Iván Fernández Suárez, profesor del Máster en Prevención de Riesgos Laborales de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) la principal diferencia entre burnout (síndrome de estar quemado o de agotamiento) y estrés, "es que el estrés no siempre es negativo; en muchas ocasiones nos permite ser más efectivos, reaccionar mejor, rendir más…". En cambio, el síndrome de estar quemado, que es "un desajuste continuado entre las demandas y capacidades físicas y mentales del organismo", siempre es negativo. Por lo tanto, en el origen suelen haber unas exigencias excesivas que originan las tensiones.

De acuerdo a Mayo Clinic (2024) existen diferentes causas que generan agotamiento laboral. Entre ellas están las siguientes:

Falta de control: No contar con la libertad de opinar en el trabajo acerca de horarios, tareas o carga laboral; así como no contar con herramientas, equipo u otros elementos que ayuden a desarrollar el rol asignado.

Falta de claridad sobre lo que se espera del trabajador: Al no estar seguro de las expectativas del rol, del jefe u otros miembros del equipo, lo más posible es que la persona sienta que no desempeña bien su trabajo.

Conflictos con otros: Las relaciones de abuso laboral (abuso de poder), el micromanagement y conflicto entre el equipo son detonantes del síndrome.

La carga laboral muy baja o muy alta (en extremo): El exceso de burocratización sin apoyo específico, la falta de tiempo para organizar las tareas, así como no contemplar las sustituciones por bajas temporales demanda mucha energía por parte del empleado que le impide mantenerse concentrado. Esto puede derivar en fatiga y agotamiento laboral. Asimismo, en el otro extremo la ausencia de asignaciones específicas en el trabajo deriva en círculos de pensamientos que fatigan la mente.

Falta de apoyo: El aislamiento laboral o poca interacción con compañeros de trabajo; así como la sensación de soledad en la vida personal.

Falta de equilibrio entre la vida y el trabajo: Las largas jornadas laborales que consumen el tiempo de vida personal lleva a un agotamiento extremo y bajos niveles de productividad.
En el artículo Fenómeno de agotamiento: factores neurofisiológicos, características clínicas y aspectos de la gestión (2022) los trabajadores en una amplia gama de ocupaciones comúnmente deben suprimir las emociones negativas o fingir emociones positivas. Este tipo de regulación emocional, denominada actuación superficial, requiere un esfuerzo mental considerable en sí mismo, que consume recursos sustanciales de energía emocional y conduce a su agotamiento, en especial al emocional.

Los recursos de energía mental y física de cada persona son finitos. La energía mental es el recurso psicológico interno que controla la emoción, la cognición, el funcionamiento ejecutivo (es decir, la atención, la memoria de trabajo) y el comportamiento. La energía mental regula la orientación motivacional, la autocompensación de la gratificación, el juicio y la toma de decisiones adecuadas, la resistencia mental y física, la inhibición de las respuestas inapropiadas, la tolerancia y la fuerza de voluntad. Esta regulación del autocontrol consume gran parte del recurso de energía mental finita de una persona.

La energía mental en sí misma es dinámica y adaptativa, determinada por interacciones complejas entre factores endógenos (internos) como la genética, la epigenética, la personalidad, la salud general, el sueño y los elementos psicológicos y factores exógenos (externos) como el apoyo social, la exposición a los factores estresantes ambientales y el estilo de vida; por ejemplo, alimentación y/o ejercicio físico.

Entonces, con solo recursos restantes limitados de energía mental, el trabajador tiene menos energía para destinar a actividades de trabajo, lo que resulta en una disminución del rendimiento laboral y si bien existe la teoría de que el agotamiento no se puede "arreglar" con un mejor cuidado personal, la doctora Maslach afirma que esta práctica de hecho, empeora el problema, porque atribuye la culpa y la responsabilidad a las personas con agotamiento e implica que deben hacer más para sentirse mejor.

Sin embargo, existen algunas opciones de estilo de vida que si pueden hacer que el agotamiento sea menos probable, entre ellas:

Buscar apoyo social: Esto podría incluir reunirse con amigos (incluso si es a través de Zoom) o hablar con un terapeuta especialmente si es de terapia conductual pues se centra en las situaciones actuales y la autoconciencia con respecto a los objetivos de la vida del paciente. Esto tiene la intención de normalizar el estado emocional y promover el pensamiento enfocado, el afrontamiento mental, la adaptación de tareas y la capacidad de desactivar situaciones potencialmente problemáticas y corregir el comportamiento de mala adaptación. En el contexto del agotamiento, se ha encontrado que este tipo de terapia es relativamente beneficiosa para mejorar el comportamiento dirigido por el trabajo, el rendimiento general en el trabajo y reducir la tensión mental.

Tener un sueño reparador: Dormir y descansar más puede disminuir significativamente los niveles de cortisol y restaurar el equilibrio de los sistemas del cuerpo. Como medida preventiva, intente dormir entre siete y nueve horas por noche para evitar por completo el aumento de los niveles hormonales y reducir o disminuir los sentimientos de estrés y ansiedad existentes.
Fomentar políticas de bienestar en el trabajo. Hacer lluvia de ideas con compañeros de trabajo y presentar a su empleador propuestas de bienestar tales como: proporcionar áreas tranquilas para descansos o llamadas telefónicas personales, crear días “sin reuniones" para que los empleados puedan tener más tiempo para concentrarse, o asegurarse de que siempre haya café en la sala de descanso ayudará a enfocar los esfuerzos y aumentar la productividad.

Implementar actividades de recreación o hobbies: Aunque es posible que no quiera añadir más a su agenda, intente diariamente hacer algo que disfrute. El Dr. Dyrbye aseguró para la revista New York Times que las personas que dedican tiempo a los pasatiempos y la recreación, incluso solo de 15 a 20 minutos al día, son menos propensas a experimentar agotamiento en comparación a aquellas que no lo hacen.

En conclusión, el síndrome de agotamiento es la manifestación del agotamiento emocional, la fatiga física y el cansancio cognitivo. Tanto los factores externos relacionados con el trabajo como los factores personales endógenos determinan el alcance y la gravedad de los síntomas en el síndrome de agotamiento.

El agotamiento persistente es una causa de reducción de la calidad de vida y se asocia con un mayor riesgo de deterioro del sueño y con varios trastornos médicos; incluyendo deterioro cognitivo leve, diabetes y enfermedades cardiovasculares.Las estrategias de afrontamiento activo que promueven la resiliencia mental y el comportamiento adaptativo, las actividades de reducción del estrés, la mejora de las condiciones de trabajo y la reducción de la exposición a los factores estresantes del trabajo, juntos pueden aliviar la angustia del agotamiento y deben introducirse temprano en el curso clínico del síndrome de agotamiento.

Para saber si tiene agotamiento laboral, responda las siguientes preguntas a nivel individual: ¿Cuestiona la importancia de su trabajo? ¿Tiene problemas para empezar la jornada laboral? ¿Le falta energía para hacer su trabajo de forma correcta? ¿Le cuesta concentrarse en el trabajo? ¿Siente poca satisfacción por lo que hace?¿Se siente decepcionado con su trabajo? ¿Duda de sus habilidades y capacidades? ¿Recurre a la comida, las drogas o el alcohol para sentirse mejor o adormecer sus sentimientos?¿Han cambiado sus hábitos de sueño?¿Tiene dolores de cabeza, problemas estomacales o intestinales, u otros problemas físicos sin causa aparente?; y a nivel relacional: ¿Se siente aislado de su trabajo y de sus compañeros de trabajo?¿Ha perdido la paciencia con sus compañeros de trabajo o con los clientes?

Si respondió afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, es posible que tenga agotamiento laboral. Piense en hablar con un profesional de atención médica o un profesional de la salud mental. Estos síntomas también pueden vincularse con otras enfermedades, como la depresión.

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