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Simon O´Duilain Simon O´Duilain Opinión

La Colombia de Petro: una actualidad panamericana

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Hace una semana el presidente le dio bombos y platillos a una encuesta pagada por él para preguntarle a sus amigos qué opinión tenían de su gobierno. Según su percepción, las otras encuestas no correspondían con la realidad de un 66% de desaprobación. Craso error del presidente que, en lugar de gobernar, les presta atención a encuestas y deja de lado la cantidad de masacres y de inseguridad que vive el pueblo que supuestamente dirige y del cual cree que vamos bien.

Petro vive en su mundo de cristal y no escucha al constituyente primario. Colombia parece hoy uno de esos chistes de actualidad panamericana pero la situación es muy grave. El presidente se ha hecho el sordo y el coro “fuera Petro” está haciendo eco no solo en los estadios de Barranquilla, Ibagué, Cali, Medellín, Bogotá sino también en fiestas, clubes y celebraciones de cumpleaños. Sin embargo, su terquedad lo hace sordo frente a la incomodidad de todo un país.

Ya se está quedando solo, sin el apoyo de partidos que le tendieron la mano, pero que se cansaron de ver las incoherencias de un presidente que hoy dice una cosa y al segundo hace otra. Petro cree aun que está de campaña y vendiendo la idea de seguir teniendo “paz, progreso y democracia” pero la realidad es otra.

¿Cuál paz?
El presidente habla de una paz inexistente y hasta el propio expresidente Santos le ha dicho que está equivocado y que le falta metodología. Vemos cómo en el sur de Bolívar la disputa entre ELN y Clan del Golfo desplaza miles de familias; en lo corrido del año van 86 masacres y más de 288 víctimas, más de 99 mil eventos de desplazamiento forzado solo entre enero y agosto de este año. El ex comisionado de paz Danilo Rueda -según publicaciones de María Fernanda Cabal- se gastó 167 mil millones para “adelantar acercamientos y diálogos con grupos criminales” y solamente 8 mil millones para desminado.

Sin embargo, para Petro es más importante defender al grupo terrorista Hamas que ataca civiles en Israel que a su propio pueblo. Sigue su activismo político, no ha cambiado su discurso -a uno más diplomático y de altura que requiere el cargo- y se escuda diciendo que vamos bien y que los medios son los que desinforman. Y eso que apenas menciono solamente dos aspectos de las tantas incongruencias que ha tenido este desatinado gobierno.

¿Cuál democracia?
El actual gobierno hace el ‘paro’ de reunirse con empresarios, con los llamados ‘cacaos’ del país; con el propio ex presidente Alvaro Uribe y una mesa de expertos en salud pero hace lo mismo de siempre: no escucha y continúa en su inepta idea de continuar con la reforma de la salud, por ejemplo, argumentando que hay poca valoración del sistema preventivo ¿acaso tenemos resultados de su “innovadora” idea de un nuevo modelo preventivo que lanzó en Aracataca hace más de un año y no venos ni un solo resultado?

¿Cuál progreso?
El hueco fiscal por congelar peajes va en 800 mil millones, octubre fue el peor mes en 10 años de ocupación hotelera y en campaña hablaba de que íbamos a tener millones de visitantes y que el turismo iba a ser el reemplazante del petróleo en el país.
El hueco por la mal ingeniosa idea de reducir al SOAT tiene al sistema de salud sin 800 mil millones, la gasolina por las nubes y los propios seguidores del Pacto Histórico criticándolo por incumplido.

Los propios comerciantes del país le han solicitado al gobierno posponer debates de la reforma laboral por inconveniente. Entonces nos preguntamos: el lema de campaña de cambio debe ser ahora bienvenidos al caos. Pensaría que Kaos a lo súper agente 86, esa serie de los años 80, en una de sus frases predilectas de Maxwell SMart: “Te dije que no me lo dijeras”.

Parece un chiste, parece un circo, parece una comedia, el tropical country -dirían algunos- cuyo guión lo escribe solo un presidente que se cree el mesías, pero en realidad es un kakas. A esto hay que ponerle un freno y ya se está viendo con fuerza desde el deporte nacional más importante: el fútbol.