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Nixon Carvajal Vladimir Putin

Moscú en La Habana: A las puertas de una nueva crisis mundial

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Un nuevo capítulo en medio de los constantes altibajos diplomáticos entre Rusia y Occidente podría incrementar las tensiones en el planeta, luego que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmara el arribo a la isla de una pequeña flota de barcos de la Armada de la nación europea, en los próximos días.

El componente bélico que Vladimir Putin enviará a costas cubanas lo conforman tres barcos de guerra, de avanzada capacidad destructiva y un submarino nuclear, que, según el reporte oficial emitido desde Palacio Presidencial de La Habana, tan solo llegarán en misión de visita y no adelantará ningún tipo de maniobra militar. Difícil creer tanta bondad.

En efecto, resulta inverosímil aceptar que un lote de naves de la segunda Armada más poderosa del mundo recorra miles de kilómetros en altamar para simplemente reforzar lazos de amistad con una nación histórica e ideológicamente fiel a sus intereses.

Indudable que el principal objetivo que encierra la “inofensiva” visita, hace parte de un intento de presión continental de Moscú sobre Washington y no se debe precisamente a un noble gesto de protocolo militar. A fin de cuentas, el encuentro se va a celebrar en la nación que bajo el régimen de Fidel Castro se declaró enemiga visceral de los Estados Unidos, desde hace más de seis décadas, y que, para empeorar las cosas, está ubicada a tan solo 90 millas náuticas de Cayo Hueso, al sur de la Florida.

El dictador Díaz-Canel se va a prestar para esta y muchas más formas de causarle molestias a los Estados Unidos, tal como lo hiciera Fidel en 1962, cuando acordó con el premier de la extinta URSS, Nikita Krushev, emplazar decenas de misiles balísticos transcontinentales en su territorio, con el fin de tener a tiro a la nación norteamericana.

La historia reseña que la rápida intervención de Kennedy y el trabajo de investigación de la CIA dejó en evidencia ante el mundo los siniestros planes que la dupla Castro – Krushev, maquinaba entre sí. Nikita no tuvo más remedio que retirar sus cohetes, que permanecían ocultos en puntos estratégicos de la bella Cuba, listos para ser lanzados.

La Guerra Fría no finalizó con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, a inicios de los 90. Contrario a lo que se cree, la temperatura geopolítica se ha tornado cada vez más gélida. De hecho, el episodio que van a protagonizar el país caribeño y la poderosa nación del noreste del antiguo continente, es un impulso al proyecto de supremacía política y militar que el Kremlin quiere presumir ante la Casa Blanca.

La Federación Rusa reconoce en Cuba a su leal y obediente satélite en Latinoamérica. Sabe con certeza que a pesar del paso del tiempo y los cambios sociales y políticos suscitados en el escenario internacional la relación entre los dos socios ha logrado sostenerse.

Putin quiere mostrarle los dientes a Biden y hacerle entender que su fuerza militar no se encuentra diezmada tras dos años de invasión a Ucrania, al contrario, el apoyo financiero y armado de China y el acompañamiento de Corea del Norte, Irán y Siria, mantienen robustecido su sistema de ataque y defensa.