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César Álvarez Eclipse

Petro: el verdadero eclipse colombiano

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Gustavo Petro ha sumido a Colombia en la oscuridad. Es evidente para todos, o por lo menos para la mayoría de los colombianos, que bajo su liderazgo, Colombia no brilla, está eclipsada.

Gustavo Petro personifica un fenómeno, como él mismo diría, cósmico, alimentado por la convergencia y manipulación de intereses ideológicos, economías ilegales, grupos armados al margen de la ley, y el poder en sus respectivas órbitas.

Cuando estas cuatro órbitas se alinean, dogmas de izquierda, dinero del narcotráfico, armas de fuego, discursos radicales y codicia por el poder presidencial se interponen en el camino de la democracia, y el bienestar del pueblo colombiano, bloqueando el progreso de casi 50 millones de habitantes.

Gracias a Dios—y si se quiere gracias también a las estrellas,sobre las cuales Petro anhela esparcir el virus de la vida—eclipses como Petro no son recurrentes.

Petro, por supuesto, no es el primer eclipse en la historia de Colombia. A lo largo de más de 200 años, el país ha enfrentado diversos períodos oscuros. Lo que distingue el eclipse Petro de los demás, es su magnitud y duración.

A diferencia de otros líderes, Petro sumerge a Colombia por completo en la oscuridad, sin dejar rastro alguno de luz. El eclipse Petro es total, no parcial.

Hace 611 días que Petro empezó a robarle el brillo a Colombia. Escépticos dudaban de que su mandato fuera a ser así de eclipsante. Contradictores anticiparon que Petro iba a traer más sombras que destellos. Mientras que los simpatizantes pensaban todo lo contrario. Hoy, lamentablemente, escépticos, contradictores y muchos simpatizantes no ven un haz de luz, y cuentan los días para que esto acabe.

Antes de Petro, por supuesto, no todo era resplandeciente. Las administraciones de otros líderes, especialmente las de los últimos cinco, comenzando por Ernesto Samper, también tuvieron días en los que la luz del sol no brilló para muchos colombianos.

En esas ocasiones, y a pesar de las adversidades, por lo menos algo funcionaba. Suena conformista. Pero es real. En los últimos 30 años, en medio de tantos escándalos, violencia, y corrupción, por lo menos el sentido de orientación, y mucho menos el compromiso por avanzar se perdió. Incluso sabiendo que el camino era difícil.

En contraste, Petro es un eclipse diferente. Petro se distingue por su inacción e ineptitud. Petro tiene al país a ciegas dando pasos sin dirección. La salud está en cuidados intensivos. El sector energético está descargado. La seguridad está en manos del Estado, pero del Estado Mayor Central (EMC). La economía está estancada. La diplomacia está destruyendo puentes estratégicos, al tiempo que construye nuevos donde no se necesitan. Mientras tanto, Petro se refugia en Twitter, buscando excusas para evadir responsabilidades y fabricando caos para desviar atenciones.

Paradójicamente, en medio de la oscuridad absoluta, queda claro que los colombianos no son nictofóbicos. Ni el eclipse Petro, ni ninguna fuerza política oscura que intente mantener a los colombianos dando vueltas en círculos, sin avanzar, podrá superar la capacidad de resistencia de un pueblo que anhela el fin de esta oscura noche.

Para aquellos que se preguntan: ¿es el eclipse Petro temporal? ¿Cesará esta horrible noche el 7 de agosto de 2026? La respuesta simple es: depende de todos nosotros.

Petro puede eclipsar el país. Pero Colombia jamás le tendrá miedo a la oscuridad. Petro puede eclipsar la democracia. Pero Colombia jamás tendrá miedo de ir a las urnas. La cuenta regresiva comienza hoy. Si las elecciones del 2026 toman lugar el 31 de Mayo de 2026, quedan menos de 782 noches por delante.

En la oscuridad impuesta por Gustavo Petro, debe surgir una resistencia firme.

Aunque el eclipse parece prolongarse, el destino de Colombia no está sellado por las sombras. Con fuerza y determinación, el pueblo colombiano debe desafiar la oscuridad y avanzar hacia la luz.

El cambio requiere el compromiso de todos para restaurar la dirección del país. Con cada noche que pasa, recordemos que incluso en la oscuridad más profunda, hay esperanza y espacio para la renovación.

El futuro de Colombia está en nuestras manos; juntos, podemos iluminar el camino hacia un mañana mejor.

Petro puede eclipsar el mundo entero si quiere. Pero Colombia jamás perderá su barraquera para salir adelante. Y luchar como debe ser. En las urnas.