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Europa

Cenar con desconocidos: la tendencia gastronómica que crece en Europa y el mundo

Desde París hasta Madrid, y Nueva York, son cada vez más las iniciativas que han surgido para crear conexiones y amistades en torno al ritual del buen comer

Second Sunday Supper.

Vivimos en una sociedad donde las pantallas ocupan un gran espacio en el día a día y en la forma cómo nos comunicamos con los demás, estamos conectados 24/7, y casi que disponibles desde cualquier parte del mundo a la distancia de un clic. Pero desde que la pandemia nos obligó a encerrarnos y a limitar cualquier contacto físico, las relaciones humanas han cobrado una gran importancia y el disfrutar de una cena íntima y un vino se ha convertido en un vehículo —y la excusa perfecta— para lograr esos nuevos vínculos. Conocer nuevas personas, hablar, interactuar, verse, inspirarse a través de otras culturas e historias alrededor de una mesa como punto de encuentro. Pero sobre todo, comer, y comer bien.

Es una tendencia gastronómica que está en auge y que en capitales como Madrid o París, ya existen desde clubs privados hasta grandes plataformas dedicadas a ello: organizar cenas con desconocidos en diferentes restaurantes —o casas— de la ciudad.

Cortesía Timeleft.

Timeleft es una de ellas, con sede en Portugal, están en 16 países y más de 55 ciudades, empezaron en mayo de 2023 y desde entonces han tenido más de 6.000 mesas reservadas. Además de ofrecer experiencias gastronómicas, se definen como una “solución ante la soledad urbana” que se vive en muchas de las grandes ciudades.

¿Cómo funciona?

Las cenas son todos los miércoles a las 9:00 de la noche y ellos se encargan de organizar los grupos, que suelen ser mesas de seis personas. Seis personas de diferentes nacionalidades que previamente se registran en la plataforma, y tras un test de personalidad, son elegidas utilizando un algoritmo en función de su compatibilidad.

Es una experiencia que va más allá de la comida: es la búsqueda de conexiones auténticas en un mundo cada vez más digitalizado y solitario.

Cortesía Timeleft.

Al respecto, Vega de Hoyos Aragoneses, del Instituto Madrileño de Antropología, señala que “lo digital está atravesando todas las parcelas de la vida, lo que somos, cómo nos relacionamos” y subraya el aumento de la soledad que se vive ahora mismo en Europa y el efecto de estas iniciativas: “las personas cada vez viven más solas y cada vez la familia nuclear es más protagonista por múltiples razones, lo que ha producido que muchas personas no tengan con quién compartir una comida cotidiana, lo que convierte a estas apps en algo atrayente”.

Su fundador es el francés Maxime Barbier, y todo empezó con la pregunta que se hizo a sí mismo cuando cumplió 30 años. ¿Qué quieres hacer con tu vida con el tiempo que te queda? Desde entonces, ha sido una travesía y una historia inspiradora. En 2019, después de cofundar y vender una empresa a la principal cadena de televisión francesa, Barbier se embarcó en una aventura como nómada digital en Australia. Timeleft surgió durante la pandemia, con un éxito inmediato tras una rápida expansión y una inyección de capital considerable. En Latinoamérica, acaban de aterrizar en Argentina y México, y próximamente lo harán en Colombia.

Para Barbier, la magia está en conectar con personas de diferentes culturas: “Cuando ves a un desconocido, hay dos cosas: primero, descubres que el mundo en el que vivimos no está tan mal y segundo, aprendes demasiadas cosas, porque los desconocidos son como los libros, cada uno con diferentes historias”.

Y es que aunque las redes sociales han facilitado la conexión con personas de todo el mundo, hay una nostalgia por las relaciones cara a cara que parece estar resurgiendo. Y es precisamente esta necesidad de conexión genuina lo que impulsa la popularidad de estas cenas con desconocidos.

Cortesía Timeleft.

“La pandemia nos hizo mucho daño a todos, en alguna parte seguimos teniéndolo, y el estar sin ningún contacto humano, ha hecho a la gente que quiera volver a lo tradicional. Si conoces a una persona, puedes notar la conexión que hay, por la pantalla es muy complicado”, comenta Marta Unturbe, Country Manager de TimeLeft en España y añade: “Los miércoles son los nuevos viernes”.

Otra de las iniciativas que han surgido es Second Sunday Supper, un club más exclusivo que realiza cenas los segundos domingos de cada mes y que funciona en Madrid, Barcelona, Valencia y Nueva York.

Su fundadora es Georgie Hodson, originaria de Reino Unido quien se mudó a Madrid hace 11 años y fue precisamente después de una década viviendo en la capital, cuando se dio cuenta que era más difícil cultivar conexiones verdaderas con nuevas personas.

“Descubrí que alrededor de la mesa de cena era donde se llevaban a cabo las conversaciones más íntimas. Después de todo, la comida es a menudo lo que más une a las personas, quiero brindar a nuestra comunidad el ambiente acogedor que anhelaba cuando me mudé por primera vez a una nueva ciudad, y permitir tanto a los invitados como a los anfitriones explorar sabores diversos y abrazar las alegrías de las cenas pensadas y curadas”, comenta Georgie.

Cortesía Second Sunday Supper.

Como fundadora del Second Sunday Supper Club, Georgie no solo es una amante de la comida, sino también una apasionada por la creación de experiencias y eventos memorables, pasión que combina con su trabajo como Office Manager de Spotify en Madrid y Barcelona.

“Todos los eventos giran alrededor de una cena, de tomar algo, pero lo que importa más es que la gente se está conociendo”, explica Georgie. “La comida y el vino son muy importantes, pero sí me he dado cuenta que la gente quiere conocerse, después de la pandemia, estamos muy solos en este mundo. Lo más bonito del club es que se han generado lindas conexiones de amistad, hay personas que ya han salido de viaje, salen a cenar casi todas las semanas y personas que han conocido a sus mejores amigos”.

Cortesía Second Sunday Supper.

Algo que diferencia a Second Sunday Supper Club es su variedad de experiencias y el ambiente cálido y curado que se genera alrededor de la cena. Cada detalle es importante: la luz de las velas, unos platos bonitos, unas copas especiales elegidas para la ocasión, y una decoración minimalista. Si bien las cenas mensuales son el núcleo del club, estas no se limitan a que sean solo en una casa y no solo los domingos. Desde noches de cata de vinos hasta degustaciones de quesos, cada evento es una oportunidad para explorar nuevos sabores y lugares, creando así una experiencia única en cada ocasión. “Lo bueno de este club es que todas las cenas son diferentes”, señala Georgie.

En un mundo cada vez más digitalizado, este crecimiento de cenas con desconocidos, refleja que nuestro deseo innato de la conexión humana sigue siendo tan fuerte como siempre. Y lo más importante, que se dé en torno a una buena cena, ya sea en una casa o en un restaurante, y lejos de las pantallas del móvil.

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