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Armando Benedetti

¿Qué sabía el coronel Dávila?

El suicidio del alto oficial, confirmado por Medicina Legal, ha dejado más preguntas que respuestas sobre el escándalo que rodea al círculo más cercano del presidente Petro. La Fiscalía investiga posibles dineros ilegales en la campaña presidencial y las chuzadas a los celulares de la niñera de la exjefa de Gabinete

Rueda de Prensa Dictamen de Medicina Legal – Coronel Dávila.

Por: Jorge Lesmes M.

Editor Revista Alternativa

El teniente coronel de la Policía Óscar Dávila se suicidó. Su muerte se produjo a las 18:18 horas del pasado 9 de junio. Ocho minutos antes había llamado a su esposa para decirle que iba rumbo a casa. Tres minutos después intentó comunicarse con una reportera de la revista Cambio. Dos minutos más tarde, su escolta estacionó la camioneta en que se movilizaba frente a una tienda para comprar una soda por petición del coronel. En los siguientes dos minutos tomó el arma que había dejado su conductor sobre el asiento del carro y se quitó la vida.

La Fiscalía General de la Nación necesitó doce días para trazar una línea de tiempo con expertos forenses de Medicina Legal y determinar que el oficial adscrito a Casa Militar del Palacio de Nariño, se había quitado la vida con sus propias manos. Lo hizo con un disparo seco al lado derecho de su cabeza. Después de los pormenorizados informes de necropsia y balística, la vicefiscal Martha Mancera anunció que el caso estaba resuelto.

Pero al tiempo que el ente acusador cerraba el expediente sobre la muerte del oficial, se abría una carpeta repleta de preguntas sobre las cuales las autoridades oficialmente no han dado todavía respuesta alguna.

Todas ellas están relacionadas directamente con el robo de dinero ocurrido a finales de enero pasado en la residencia de Laura Sarabia, para entonces jefa de Gabinete del gobierno del presidente Petro; así como las acciones emprendidas por los oficiales adscritos a Casa Militar, de la cual Sarabia era su jefa inmediata, para establecer a como diera lugar quién era el responsable de la pérdida en principio de siete mil dólares, que después pasaron a 150 millones de pesos y que recientemente superó la cifra de los 2.500 millones, supuestamente empacados en maletas guardadas en casa de la segunda mujer más poderosa del Gobierno.

Desde entonces, una serie de eventos han marcado el escándalo que sacude la elección de Gustavo Petro como presidente y los efectos colaterales sobre la gobernabilidad del primer mandatario de izquierda que ha tenido el país.

El enredo

La “pita” se comenzó a enredar a mediados de mayo con una entrevista que concedió Laura Sarabia al periódico El Tiempo. La otrora discreta jefa de Gabinete, siempre vestida de blanco, que posaba de nerd y que se había convertido en la sombra del presidente Petro, soltó la lengua sin medir las consecuencias políticas. Entre otras cosas se autoproclamó una persona más que eficiente; que cuando toca cazar peleas no tenía problemas; que si tenía que llamar al orden a un ministro por más experiencia que este tuviera no le temblaba la mano. Para cerrar con broche de oro dejó esta perla: “no voy a decir que nunca quisiera ser presidente (..) No lo descarto. Yo soy una enamorada de mi país”.

La Zarina, como de inmediato fue bautizada por una parte de los analistas políticos, dejó un muy mal sabor de boca en pasillos de Casa de Nariño y especialmente en el polémico político Armando Benedetti, quien había sido su benefactor a pesar de no tener experiencia alguna. La incorporó a su unidad de trabajo legislativo, posteriormente la llevó a la campaña presidencial y de paso la convirtió en la mano derecha de Gustavo Petro.

Una semana después, las mieles del poder se tornaron amargas. La historia de cenicienta de Laura Sarabia pronto se convirtió en su propio bumerán. A partir de ese momento, el país ha vivido unas semanas desbocadas por los escándalos protagonizados al interior del círculo más cercano del presidente Petro.

El origen: el robo de un dinero y la cadena de irregularidades cometidas por los oficiales de Casa Militar, que dependen directamente de la jefa de Gabinete.

Esas irregularidades se cometieron con una protagonista de primer orden: Marelbys Meza, la niñera de confianza de Sarabia, que pronto se convertiría en la punta del iceberg de un escándalo de grandes proporciones, que ha golpeado directamente al presidente Petro; que tiene un muerto, el coronel Dávila; que dejó sin puesto a la jefa de Gabinete, al igual que al embajador Benedetti; que ha destapado una caja de pandora que arrasa a su paso y recordó las sombras y tinieblas del Proceso 8.000 que poco o nada dejó gobernar al entonces presidente Ernesto Samper.

Gota a gota, el país ha vivido con incredulidad las acusaciones sin filtro por parte del exembajador Benedetti, que terminó por soltar una bomba cuyos efectos de la onda explosiva todavía no se alcanzan a cuantificar. El hombre fuerte de Petro en campaña, que fue clave para el triunfo en la segunda vuelta, en una diatriba cargada de reclamos y malas palabras, le recordó a su coequipera Laura Sarabia, sobre lo que pasaría si él hablara de los 15 mil millones de pesos que ingresaron a la campaña.

Pero el asunto no paró ahí. También se conoció que la niñera había sido sometida ilegalmente al polígrafo ubicado en una de las oficinas de Casa de Nariño. Que su celular, había sido interceptado por orden de oficiales de la Dijin, bajo el pretexto que esos números correspondían a una cocinera que trabajaba para un capo del Clan del Golfo. El fantasma de las chuzadas volvió a primer plano en un gobierno cuyo presidente en épocas de congresista las había denunciado y repudiado sin descanso.

Los hombres de Casa Militar

La implosión de este escándalo ha tenido dos consecuencias directas. La primera, las investigaciones que abrió la Fiscalía General de la Nación que incluyen a personas muy cercanas al presidente Petro. La segunda, los efectos políticos, especialmente en el Congreso donde las reformas sociales impulsadas por el Gobierno, especialmente las de salud, laboral y pensiones, sufrieron una frenada en seco y al finalizar la actual legislatura el balance es totalmente negativo para Petro.

Pero el tema más delicado para el Gobierno son las líneas de investigación abiertas por la Fiscalía, que tiene unos objetivos claros: Uno, establecer qué irregularidades se cometieron por los oficiales de Casa Militar con la orden de interceptación ilegal al celular de la niñera. Dos, las irregularidades cometidas por Casa Militar en el uso del polígrafo con una persona que, si bien era empleada de Sarabia, no tenía rango de funcionaria pública. Tres, quién dio esas órdenes, una vez se conoció el robo de dinero en casa de la hoy exjefa de Gabinete.

En esa línea de investigación, las fuentes consultadas por Alternativa han señalado que los investigadores han trazado una hoja de ruta para establecer cuál fue el papel que jugó el coronel Carlos Alberto Feria Buitrago, jefe de seguridad del presidente Petro. No sólo en su línea de mando en Casa Militar, sino en su relación cercana con el coronel (r) Carlos Alberto Martínez. Este oficial ocupó el cargo de jefe de Contrainteligencia cuando el general Óscar Atehortúa, fue director de la Policía y enfrentó la investigación por detrimento patrimonial de siete mil millones de pesos en el proyecto de casas fiscales en el departamento del Tolima.

A Martínez se le conoce al interior de la institución con el alias “El diablo” y fue denunciado ante los organismos de control por intimidación a los oficiales de la inspección general que participaron en esa investigación. “La persecución a la cual fuimos sometidos por el coronel Martínez fue implacable. Tuvimos que esconder a nuestras familias. La presión era cada vez más grande y tuvimos que acudir a Fiscalía y Procuraduría para denunciar esta persecución”, contó un oficial a Alternativa que hizo parte de esa investigación de las casas fiscales.

Otras preguntas que hoy se hacen los investigadores es ¿por qué razón el coronel (r) Martínez —quien también estuvo en antinarcóticos y lo enviaron a Cúcuta de donde lo sacaron por una serie de irregularidades, posteriormente fue llamado a la baja— comenzó a visitar con frecuencia las oficinas del piso 13 del edificio frente a Palacio desde el momento en que estalló el escándalo del polígrafo y las chuzadas al celular de la niñera? ¿cuál ha sido su cercanía con el coronel Feria? y ¿por qué realizaron reuniones con los otros oficiales de casa Militar, entre ellos el coronel Dávila? Y una pregunta más se hacen los investigadores: determinar si el coronel Feria estaba gestionando dentro de Palacio el nombramiento de cónsul de Martínez en Viena, Austria.

El silencio

La situación del coronel Feria ante la Fiscalía es compleja. Ya rindió su primera versión. Otro de los temas por los cuales los investigadores necesitan respuestas es si le dio la orden al coronel Dávila de coordinar “todo” lo que fuera necesario para implicar a la niñera en el robo en casa de Sarabia. Y ese “todo”, hace referencia a la interceptación de la línea de celular y de presionar a los técnicos encargados del polígrafo para que Marelbys Meza no pasara la prueba. Toda esta información ha sido recogida por los investigadores con oficiales que fueron cercanos al coronel Dávila.

La otra pista que siguen los investigadores de la Fiscalía está relacionada con una serie de denuncias que han llegado al búnker sobre los 100 millones de pesos en efectivo que logró conseguir el coronel Dávila, horas antes de su muerte. Las fuentes han señalado a los funcionarios del ente acusador que ese dinero lo aportó el coronel Feria. Y 50 de ellos se le entregaron en efectivo al abogado Miguel Ángel del Río que asumió ese mismo día la defensa del coronel.

La otra pieza del rompecabezas está relacionada con el dinero que había en la casa de Laura Sarabia. Alternativa estableció que, en las declaraciones rendidas por la niñera ante los fiscales, manifestó que durante varios días vio una maleta de buen tamaño en la sala de la casa, que esa maleta contenía mucho dinero, que había sido traída de un viaje y que el esposo de Sarabia casi no la pudo bajar del carro por el gran peso.

Los investigadores tienen en su poder los videos de las cámaras de seguridad de la parte externa y garajes de la residencia de la exjefa de Gabinete y analizan las imágenes sobre las versiones de la niñera.

El suicidio del coronel Dávila sólo aclaró que él se disparó. Pero dejó grandes interrogantes sobre por qué lo hizo. Qué tanto sabía y qué tanto estaba comprometido en esta maraña de irregularidades con dineros perdidos, chuzadas y el manejo del polígrafo.

También está abierta la línea de investigación para establecer si el coronel estaba siendo presionado por otros oficiales cómo ocurrió con los investigadores de la Policía en el escándalo de las casas fiscales. A todos ellos, cómo está documentado en Procuraduría y Fiscalía, les amenazaron de muerte a sus familias.

Pero hay un total mutismo de los oficiales cercanos al coronel que recibieron la orden perentoria de cerrar la boca. “No puedo comentar nada, hay una orden de no hablar del tema, viene de los altos mandos, además, sabemos que muchas de las personas que fuimos cercanos a mi coronel Dávila, tenemos nuestros celulares chuzados. No insista”, respondió una fuente que conocía muy de cerca la vida del coronel.

Al rompecabezas de este escándalo todavía le faltan varias piezas. Una de ellas es establecer la certeza de las palabras de Benedetti que habla de 15 mil millones de pesos para la campaña. No se sabe aún si es verdad y quiénes fueron los posibles aportantes. Y lo más importante: qué tanto sabía el presidente Petro de toda esta historia.

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