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Estatismo, o el estadio superior de la codicia

Estatizar no es un concepto tan sofisticado como parece, es en realidad hacer asombrosamente rica a la casta política que maneja ese estado. Venezuela ilustra muy bien este proceso y por eso es referente para quienes lo están aplicando en Colombia.

Por: Jaime Eduardo Arango. Analista y Consultor. Twitter @JaimeArango9

Hace ya un poco más de un siglo, en 1920, Ludwig von Mises estableció que “la actividad económica racional es imposible en una comunidad socialista”. Quería decir Mises que si el estado posee los medios de producción es imposible obtener precios para los bienes de capital y sin precios no hay calculo económico, lo cual implica que no existe tal cosa como una economía socialista.

Solo los individuos actuando libremente en los mercados pueden asignar valor racional a los bienes y servicios. Sin embargo, durante décadas los soviéticos, los cubanos, los venezolanos, los argentinos y muchos más fracasaron en el empeño de llevar adelante procesos de economías estatizadas y planificadas. Lo peor es que a pesar de la evidencia esto se sigue intentando.

Sin libertad económica no hay libertad política. Cada que el estado se apropia de una actividad económica recorta la libertad de los ciudadanos. Por lo general esto se hace deliberadamente con el fin de concentrar el poder, a los estatistas no les importan los resultados económicos. Por eso resulta tan alarmante que en Colombia se esté llevando a cabo un enorme proyecto de transferencia de recursos de la sociedad a los políticos nunca visto en su historia.

Quienes por ejemplo están llevando adelante la estatización de los servicios de salud saben que su proyecto es inviable, no hay que perder tiempo razonando con ellos, en realidad les importa es transferir estos enormes recursos a su grupo político, les importa es el empadronamiento, les interesa que precisamente el acceso a este servicio vital quede condicionado por la pertenencia partidaria y la influencia política, les interesa el poder, no la salud.

Estatizar no es un concepto tan sofisticado como parece, es en realidad hacer asombrosamente rica a la casta política que maneja ese estado. Venezuela ilustra muy bien este proceso y por eso es referente para quienes lo están aplicando en Colombia.

Detrás del revanchismo y los discursos de odio, lo que hay es un grupo de políticos que han encontrado un camino corto para hacerse ricos más allá de sus más locos sueños. Esta probable concentración de activos en tan pocas manos es su vez la base para conservación del poder, para la hegemonía.

¿Pero pueden lograrlo? A diferencia de Venezuela el grupo que está impulsando este saqueo en Colombia no solo busca quedarse con el dinero de la gente, también busca quedarse con el dinero de las economías ilegales, por lo menos con El 94% de este según lo expresaron públicamente. Así, primero mediante el relato de la justicia y la igualdad capturan los activos del publico y mediante el relato de la paz, capturan los activos de la mafia. Lo quieren todo y por ello es probable que fracasen pero el costo para la sociedad será enorme.

En la película Silence of the Lambs, el famoso Hannibal Lecter le explicaba a la detective Clarice Starling que la motivación más profunda que podía existir para el crimen, no era ni el odio, ni la venganza, sino la codicia.

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