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Nicolás Gómez A. Gobierno Gustavo Petro

¿Hay ministra de Agricultura?

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El caos de corrupción que azota semanalmente al gobierno de Gustavo Petro le permite a varias entidades y ministerios pasar de agache en su pésima gestión y resultados.

Ese es sin dudas el caso de la ministra Jennifer Mojica. Tanto la Procuraduría como la Contraloría, en sus respectivos informes sobre la ejecución presupuestal de 2023, la “rajan” junto con otras carteras que brillan por su mediocridad, como el Ministerio de la Igualdad (1,3 billones de presupuesto).

Lo grave e inaceptable en el caso de Mojica, es que sus indicadores empeoran para 2024 teniendo el presupuesto más robusto de la historia del Ministerio: Nueve billones de pesos de los cuales, para el corte de abril, solo se ejecutó el 4 %.

Lo anterior, es catastrófico. Sobre todo si tenemos en cuenta que el país atraviesa dos fenómenos naturales que afectarán, cada uno a su manera, la producción agrícola. Hablando con diferentes gremios y asociaciones, se concluye que no hubo ninguna medida de contención para mitigar los más que previsibles efectos del Niño, que ya pasan factura, y tampoco se vislumbra un plan concreto para enfrentar la Niña.

Súmele a todo esto que, mientras Olmedo López y sus secuaces saqueaban la UNGRD, no se preparó el país para la contención de desastres.

El pasado 16 de mayo, la ministra de Ambiente, Susana Muhamad afirmó que el fenómeno de la Niña batirá récords en lluvias, ciclones y tormentas eléctricas que pondrán en riesgo a más de 600 municipios en el país a finales de junio y, en especial, durante el mes de julio.

Lo sorprendente, es que acto seguido, en ese mismo pronunciamiento, la ministra le hace un grave llamado de atención a la UNGRD y al Ministerio de Agricultura para que con urgencia comiencen a planear un plan de contención para enfrentar la Niña a nivel nacional.

Hágame el favor, todo esto, ¡a mitad de mayo! Como si fuera novedad que por estas épocas nuestro país se inunda cada año.

La improvisación saldrá sumamente costosa porque, además, la principal herramienta financiera para contrarrestar los daños por fenómenos naturales a los diferentes sectores del campo es el seguro agropecuario. Política que la ministra Mojica no robusteció y, lamentablemente, se quedará corta. La SAC como varias otras agremiaciones le ruegan a la funcionaria que facilite el acceso a dichas ayudas, aumente los recursos para mejorar cobertura y permita mayores espacios de diálogo, los cuales, según diferentes agremiados son escasos y complejos.

El reto es monumental y, por tiempos, casi que condenado al fracaso. Pago por ver que un gobierno débil en ejecución presupuestal y gestión y que solo se dedica al activismo político-electoral, logre en un mes, consolidar y desplegar un plan serio para contrarrestar la Niña.

Ojalá ese ímpetu que tiene la ministra Mojica para acabar con la Federación de Cafeteros, lo tuviera para proteger y fomentar el campo.

Para finalizar. No solo es la crisis sino el desastre en las entidades dependientes de la ministra. De los 9 billones de presupuesto, 5 billones están asignados a la Agencia Nacional de Tierras bajo el liderazgo del cuestionado exalcalde de Villavicencio Juan Felipe Harman. Entidad que a hoy ha restituido 50 % menos de lo que logró Duque en sus primeros 17 meses de gobierno. Misma suerte en ejecutoria sufren otras dependencias como la Agencia de Desarrollo Rural, Instituto Agropecuario Colombiano y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca, entre otras, que al parecer están dedicadas al activismo político para la “Constituyente Campesina” y no propiamente a su labor.