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JAIME E ARANGO Jaime E. Arango Combustibles fósiles

Los nuevos luditas

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En su libro Energía y Civilización, Vaclav Smil nos cuenta que en el año 2015 los biocombustibles, es decir leña y carbón vegetal, suministraron el 8% de la energía primaria mundial, mientras que en 1.900 representaba el 50%. El mundo consume ahora más leña y carbón vegetal que nunca.

Jaime Eduardo Arango. Analista y consultor. Twitter: @jaimearango9

Cientos de millones de personas pobres en Asia, África y América Latina queman día a día biomasa. El impacto de esta práctica en la degradación de bosques y el entorno social es abrumador, sin embargo, quienes promueven la limitación, e incluso la eliminación de la generación de energía a partir de combustibles fósiles no hacen otra cosa que promover esta práctica porque no existe opción real.

La energía obtenida por medio de instalaciones eólicas, o por medio del sol, apenas llega a un 4.5% y ni siquiera son fuentes confiables. Estas personas le están diciendo a la sociedad que es preciso volver a la aldea letal, famélica y fría de la premodernidad, no les interesa realmente el medio ambiente, ni la naturaleza, su objetivo es destruir la civilización tecnológica, los mercados y en últimas la libertad.

En Inglaterra en los años de 1.811 a 1.816 surgió un movimiento dedicado a destruir maquinaria fabril. Obreros desplazados de sus puestos de trabajo debido a las transformaciones tecnológicas se reunían para asaltar fábricas y sabotear la maquinaria, este movimiento, inorgánico e ingenuo, se denominó Luditas, el origen de la etiqueta es incierto. Se atribuye a Ned Ludd, un aprendiz de Anstey, en el condado de Leicestershire, que se dice fue el primero en quemar varios telares textiles mecánicos en 1779.

Siguiendo esta lógica, un activista llamado Andreas Malm publicó en 2021 una suerte de grimorio en el que sugiere que la voladura de oleoductos es una manera eficaz de detener la transformación tecnológica y hay incluso jefes de estado que consideran esto como una forma de pensamiento innovador.

Ignoran que las máquinas, o los combustibles fósiles no valen nada por sí mismos, que son ciencia aplicada y conocimiento. Los viejos Luditas no detuvieron el cambio tecnológico y los nuevos tampoco lo harán.

El saboteo, las campañas de terror, permitir que se vandalicen pozos petroleros, crear leyes para perseguir la exploración, o simplemente tiranizar a los ciudadanos prohibiéndoles usar sur vehículos, o confinándolos en espacio de 15 minutos, son expresiones totalitarias que tan solo expresan el rencor de los viejos perdedores del romanticismo anti ilustrado, enemigos de la libertad, nostálgicos de una aldea utópica en donde solo ellos son el poder.

El pensamiento creativo y la ciencia siguen encontrando formas cada vez más innovadoras de generar energía.

En el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL) en California, los hombres de ciencia lograron por primera vez producir más energía que la que se empleó en un experimento de fusión nuclear. Esta fusión es energía limpia y barata y, sobre todo, inagotable. Es la fuente más probable para la transición que reemplazará a los combustibles fósiles.

El mundo registró este evento maravilloso en diciembre del 2022, los nuevos Luditas en nuestro país no se manifestaron, no les interesa la transición energética, es solo una excusa para su campaña de odio y destrucción del capitalismo y la democracia.