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Humberto Barros Venezuela

La difícil tarea de defender a una dictadura amiga

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Con un largo mensaje en X, en la noche del sábado, el presidente Gustavo Petro puso una vez más sobre la mesa sus argumentos para defender la crisis migratoria, social y económica que ha causado el régimen chavista en todo el continente.

Para el primer presidente de la izquierda colombiana el problema radica en las sanciones y bloqueos impuestos al petróleo venezolano, razones más que valederas para migrar, siendo de paso “humillados”en latinoamérica y obligados a por millones a marchar hacia el norte del continente. Los autores del desastre para él resultan ser Donald Trump y su antecesor Iván Duque.

En ningún momento Petro se detiene a objetar los crímenes y delitos que han cometido durante más de dos décadas los que han mantenido y detenido el poder en el Palacio de Miraflores y simplemente utiliza la mismo argumento que han usado los Castro y sus defensores para someter a los cubanos y justificar su sometimiento.

El silencio por actuales abusos y crímenes que comete día a día el régimen bajo el mando de Nicolás Maduro resulta ensordecedor y demasiado contradictorio con un político que vive obsesionado con las dictaduras y el fascismo, lo dice a cada rato y sólo basta con revisar su cuenta de X o sus discursos para darse cuenta.

Sin embargo la complicidad con Caracas es a prueba de todo y de todos. No importa lo que Nicolás haga con sus rivales u organismos internacionales el mutismo presidencial estará garantizado y vencerá a la perenne locuacidad.

Lo paradójico del asunto es que el mandatario colombiano plantea también en su mensaje de X ahora que dará educación universitaria gratuita a los venezolanos residentes en Colombia y que espera que Estados Unidos lo ayude en su propósito. Todo cuando sus ministros de economía han fallado y llevado al país a un crecimiento casi inexistente del 0.6%, esto sin contar los errores en el manejo del presupuesto nacional y con la advertencia de salientes funcionarios que le han dicho: sus discursos están alejados de la realidad.

¿Con qué va a pagar esa universidad gratuita a los venezolanos presidente Petro y por qué Colombia debe ser quien cargue con esa aparente corresponsabilidad con los migrantes de una dictadura con las mayores reservas de petróleo en el mundo?. No, no parece justo, parece otro mal negocio cuando las cuentas no cuadran, cuando las alarmas están encendidas por el estado del país y cuando más que nunca se necesita un liderazgo claro y contundente. Un líder que se siente a ver la realidad y plantee como poner en orden la casa.

La de Venezuela es otra historia, una que ya tomó otro rumbo hace rato, una donde las violaciones de DDHH están a la orden del día y a la vista del mundo entero, ya perdieron el miedo, la vergüenza y el asco por hacerlas. En Washington lo saben y no quieren reconocerlo porque significa perder nuevamente las elecciones con Trump y tal vez Joe Biden en esta ocasión vuelva y se confunda y no sepa qué decir al respecto de Maduro y sus secuaces. L