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Hassan Nassar Gobierno Gustavo Petro

No hay casa para tanta gente

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No fue una semana favorable para la ministra de Vivienda, Catalina Velasco Campuzano. Las cifras del sector edificador no son nada favorables para el Gobierno Nacional en materia sectorial y para uno de los gremios más importantes para la generación de empleo y crecimiento económico en el país.

La inversión de los hogares en vivienda se redujo en $20 billones en 2023. En total se dejaron de vender 106.554 unidades.

Esta caída en la actividad va de la mano con el rezago de desembolsos del programa Mi Casa Ya frente a la demanda acumulada.

Los desistimientos están disparados en vivienda VIS hasta un 90 %, según lo revela Camacol.

La asignación de subsidios por parte del Gobierno para el periodo 2023-2026, con un promedio de 50 mil subsidios para VIS representan una reducción del 41 % comparado con el periodo 2021-2022 donde se asignaron 90 mil subsidios para VIS.

Es decir, la política social en materia de vivienda de este Gobierno es un absoluto fracaso y el 2023 será un año para olvidar.

Pero lo más increíble del asunto es la terquedad de la ministra Velasco que insiste en que el sector no está de capa caída, sino que se trata de un proceso de estabilización y que culminará en 2024.

¿Será que la ministra no ha visto las cifras de viviendas construidas y vendidas en los gobiernos anteriores de Uribe, Santos y Duque donde el sector estaba en pleno crecimiento en Colombia, incluso con cifras récord en plena pandemia del covid-19?

El programa Mi Casa Ya tiene un faltante de 22 mil subsidios MCY para el 2024, es decir, menos personas con capacidad de adquirir ayuda del Estado para adquirir casa propia.

Un gobierno que se jacta de ser el de los “Nadies” carece de sentido social y está dejando más familias sin la posibilidad de ser propietarios de vivienda. Lo que demuestra que una cosa es el discurso y otra son los hechos.

Un problema de tal magnitud no se resuelve como el avestruz, metiendo la cabeza en el hueco y tratando de engañar a la opinión pública, culpando de todos los problemas de vivienda a las tasas de interés.

El primer paso es reconocer que el Gobierno se equivocó incluyendo el Sisbén en la adjudicación de esos subsidios y que no han incentivado el sector con la entrega de estos.

Cómo se explica que las ventas de vivienda nueva hayan caído totales: -44 %. Las VIS hayan caído: -49.7 % y las No VIS también desplomado: -32.3 %.

En el caso de iniciaciones de vivienda nueva se haya caído en total: -28.4 %, en VIS: -30.6 % y en No VIS: -22.5 %. Y para rematar en unidades licenciadas del total una caída del: -38.5 %, en VIS: -45.9 % y en No VIS: -29.3 %.

En resumen, en 18 meses del Gobierno del Cambio se perdió más de una década de crecimiento del sector vivienda en Colombia.

El gobierno está a tiempo de reaccionar y de entender la complejidad del asunto en este 2024. Si realmente el presidente quiere enderezar el camino debe darle un nuevo rumbo a la cartera de vivienda, entendiendo las necesidades del sector y activando una senda de reactivación.

Se necesita abrir rápida y articuladamente mesas entre el Gobierno Nacional y los gobiernos regionales para crear una senda de reactivación con mejores condiciones macroeconómicas.

Se necesita mayor inversión pública en vivienda con nuevos instrumentos para promover las VIS y las No VIS.

Se debe focalizar y simplificar la operación en la entrega de subsidios para reducir el incremento de los desistimientos de VIS en todo el territorio.

Finalmente, se necesita que los nuevos alcaldes y gobernadores impulsen una nueva estrategia y sean protagonistas de la reactivación del sector vivienda. De lo contrario si esto sigue en manos del Gobierno Nacional podremos terminar con peores indicadores de los obtenidos en 2023.

Colombia logró un hito en medio de la pandemia del covid-19 y fue reactivar el sector edificador, es absurdo, entonces, que las malas decisiones del gobierno actual sean ahora más dañinas para la economía nacional que una crisis de salud mundial.

Ese no fue el cambio por el que votaron los colombianos.

La otra gran pregunta que hay que hacerse ahora es en qué país vive la ministra Catalina Velasco y si es consciente que sus pésimas decisiones están generando zozobra e indignación en varios sectores que dependen del gremio de la construcción y de la vivienda en Colombia. Al parecer está en la Luna y las cuentas que tiene en mente no resisten un cruce serio con la realidad nacional.