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Si trabaja más de 11 horas al día, ojo con el cerebro y el corazón

Las rutinas laborales por más de 55 horas semanales han […]

Las rutinas laborales por más de 55 horas semanales han incrementado en un 35 % la posibilidad de presentar un accidente cerebrovascular y en 17% los casos de cardiopatías isquémica, dice estudio de la OMS y OIT.

Si trabaja más de 11 horas al día, ojo con el cerebro y el corazón

Por Ana Luz Castillo Barrios

Periodista revista Alternativa

@analuzcastillobarrios

Las duras jornadas de trabajo de los tiempos actuales, en las cuales se exigen muchas más tareas en menor tiempo, lo que nos obliga a dedicarle a nuestra actividad profesional u oficio más de 11 horas al día (55 semanal como mínimo) han incrementado en un 35 % la posibilidad de presentar un accidente cerebrovascular y en 17% los casos de cardiopatía isquémica, en comparación con quienes laboran entre 38 y 40 horas semanales.

Las alarmantes cifras fueron arrojadas por un estudio presentado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado en la última edición de la revista Environment International.

Ambas organizaciones han adelantado un primer análisis mundial de la pérdida de vidas y de salud derivada de las largas jornadas de trabajo. Sus datos indican que, en 2016, 398.000 personas fallecieron por causa de un accidente cerebrovascular y 347.000 por cardiopatías isquémica como consecuencia de haber trabajado 55 horas a la semana o más. Entre 2000 y 2016, el número de defunciones por cardiopatía isquémica debidas a los periodos de trabajo prolongados aumentó en un 42%, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue del 19%.

Estos preocupantes casos asociados con las exigencias de las actividades profesionales o los oficios, en las últimas dos décadas, impactan más al género masculino (el 72% de las personas fallecidas por esta causa eran varones). A la vez, la mayor parte de las defunciones registradas correspondió a personas entre 60 y 79 años que habían trabajado 55 horas o más a la semana, en un rango evaluado entre los 45 y los 74 años de edad, según el análisis que comprendió la revisión de 37 estudios sobre cardiopatías isquémicas que abarcaron a 768.000 personas, y 22 estudios sobre accidentes cerebrovasculares con más de 839.000 participantes.

Dichas cifras demuestran que alrededor de una tercera parte de la morbimortalidad estimada total relacionada con el trabajo se debe a las jornadas laborales intensas, el factor de riesgo que más contribuye a aumentar la carga de enfermedades ocupacionales. Por esta razón, el factor de riesgo laboral, relativamente nuevo para la salud humana, está en el foco del debate mundial.

“El 9% de la población mundial trabaja muchas horas al día. Cada vez son más los trabajadores cuya jornada es excesivamente prolongada, una tendencia que da lugar a un incremento en el número de personas que corren riesgo de sufrir discapacidades o fallecer por motivos ocupacionales”, manifiesta el comunicado de la OMS y la OIT.

Si trabaja más de 11 horas al día, ojo con el cerebro y el corazón

El estudio se publica en un momento coyuntural cuando la pandemia por covid-19 continúa azotando a los países como Colombia, lo que ha obligado a intensificar aún más los horarios de trabajo, ante la limitación de los recursos y espacios para cumplir con las funciones tanto en el hogar como en las instalaciones físicas de las empresas. Esta coyuntura, estiman los expertos de la OMS y la OIT, estaría acelerando la tendencia de las enfermedades estudiadas, las mayores causantes de decesos en el mundo.

La neuróloga Patricia Quintero Cusgen, profesora y jefe de Neurología del ESE Hospital Universitario de La Samaritana (Bogotá, D.C.), explica que varios factores confluyen en los tiempos difíciles que estamos viviendo hoy para que el riesgo de aparición de enfermedades cerebro y cardiovasculares sea una bomba tiempo, en particular, en la población joven económicamente activa: “El primero de ellos es que nos hemos visto obligados a trabajar largas jornadas en casa, razón por la cual los tiempos para la familia y para el ocio se mezclaron con las horas de trabajo. Los tiempos para cada actividad ya no son claros. Esto ha elevado la carga de estrés y ansiedad, situaciones que disparan la secreción de sustancias como el cortisol y la adrenalina; y ya se sabe que esta condición está asociada a mayor riesgo de ACV”.

En segunda instancia, continúa la especialista, están los malos hábitos nutricionales, bien sea porque no tenemos acceso a alimentos saludables o porque, sencillamente, no tenemos el tiempo para alimentarnos adecuadamente debido a que debemos cumplir con el trabajo. Y, finalmente, “le hemos quitado horas a la actividad física para dárselas al trabajo, lo que nos está volviendo más sedentarios, con mayor énfasis cuando desarrollamos labores de escritorio”.

Y hace una reflexión muy valedera y oportuna: “Habría que realizar un estudio profundo sobre la repercusión para la salud de haber cambiado el estrés del desplazamiento a la oficina por el estrés de las largas jornadas de trabajo en casa”.

Por su parte, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, ha señalado al respecto: “La pandemia por covid-19 ha cambiado considerablemente la forma de trabajar de muchas personas. El teletrabajo se ha normalizado en muchos sectores y la línea que separa el trabajo del hogar se ha difuminado. Además, muchas empresas se han visto obligadas a reducir o a interrumpir su actividad para ahorrar costos; debido a ello, los trabajadores que quedan en la planta de personal se han visto obligados a ampliar su horario laboral”.

El Dr. Ghebreyesus ha sido enfático en afirmar que “ningún trabajo justifica exponerse al riesgo de sufrir un accidente cardiovascular o una cardiopatía isquémica. Los gobiernos, los empleadores y los trabajadores deben colaborar para poner límites a esta situación y proteger así la salud de los trabajadores”.

El estudio abarcó los niveles mundial, regional y nacional, y se basó en los datos procedentes de más de 2.300 encuestas recogidas en 154 países entre 1970 y 2018.

Si trabaja más de 11 horas al día, ojo con el cerebro y el corazón

El 9 % de la población mundial trabaja más de 11 horas al día. La OMS y la OIT comprobaron que estas duras jornadas están asociadas al incremento de enfermedades cardio y cerebrovasculares, que matan a más de 750.000 personas en un año.

Colombianos, entre los más ‘camelladores’

En Colombia, la enfermedad cardio y cerebrovascular continúa siendo la primera causa de muerte, según los datos registrados por el Observatorio Nacional de Salud. En el periodo entre 1998-2011 se registraron 628.630 muertes por estas causas, de acuerdo con las estadísticas de defunciones del DANE, 56,3 % de ellas a causa de la enfermedad cardiaca isquémica. En concordancia con las proyecciones mundiales, se estima que estos casos se habrían incrementado en un 15 % en el periodo entre 2010 y 2020, porcentaje con tendencia al crecimiento debido al advenimiento de la pandemia por covid-19.

Por su parte, la OECD registra que Colombia presenta uno de los promedios de horas semanales trabajadas más elevados de Suramérica y del mundo. El promedio de los países vinculados a la organización es de 36,8 horas semanales, mientras que nuestro país superaría esa cifra en por lo menos 12 horas, principalmente en la última década.

El ingeniero Óscar Fabián González Romero, especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo y referente de Seguridad Laboral en el ESE Hospital Universitario de la Samaritana, opina, en este sentido, que en un futuro próximo este tipo de patologías “sí deberían estar incluidas en los listados de enfermedades laborales (no lo están en el momento), dado que el factor de riesgo se materializa en el desempeño de funciones propias de los empleos, principalmente cuando no se está diferenciando el tiempo de casa con el tiempo del trabajo”.

Ante la situación, el organismo rector de la salud mundial aconseja adoptar con carácter prioritario medidas como las siguientes para proteger la salud de los trabajadores

  • Los gobiernos pueden introducir, aplicar y hacer cumplir leyes, reglamentos y políticas que prohíban las horas extraordinarias obligatorias y garanticen que se limitan los horarios laborales.

El proyecto de ley para reducir la semana laboral de Colombia, de 48 a 40 horas continúa su curso en el Congreso, luego de ser aprobado por el Senado en diciembre de 2020.

  • Los convenios bipartitos o colectivos entre empleadores y asociaciones de trabajadores pueden flexibilizar estos horarios y fijar un máximo de horas de trabajo.
  • Los trabajadores podrían informar del número de horas que trabajan para que no superen las 55 semanales.
Si trabaja más de 11 horas al día, ojo con el cerebro y el corazón

Recomendaciones para prevenir

¿Qué nos están revelando estos preocupantes datos? Que es el momento de tomar las medidas necesarias para bajarle la intensidad al ritmo de las tareas laborales diarias, y concederle más tiempo y relevancia a los hábitos preventivos y a la vida saludable.

El ingeniero Óscar González y la doctora Patricia Quintero, del equipo de trabajo del ESE Hospital Universitario de La Samaritana, aconsejan poner en práctica estas medidas para disminuir la carga laboral y el impacto en nuestra salud:

  1. Ser estrictos con el cumplimiento de los tiempos para cada actividad. “Debe haber un tiempo para nuestras actividades personales, para el descanso, para el ocio, para nuestra vida en casa y para el trabajo.
  2. Hacer pausas activas diarias. “Son indispensables”, afirma González. Estas pueden incluir cambiar de espacio, hacer estiramientos, desconectarse por unos 10 minutos. “Muchas veces nos olvidamos hasta de ir al baño”, agrega.
  3. Alimentarnos bien y darnos el tiempo suficiente para disfrutar de las horas de alimentación. “No almorzar encima del escritorio, por favor”.

Finalmente, la doctora Quintero hace un llamado a concientizarnos sobre el grueso de la población informal de Colombia que para conseguir su sustento se ve obligada a laborar hasta 14 horas, y más, en el día, hecho que, está más que comprobado, se asocia directamente con la prevalencia e incidencia de las enfermedades cerebro y cardiovasculares. “En efecto, es en esta población en la cual se presenta una mayor prevalencia e incidencia de estos casos”, concluye la especialista.

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