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Salud mental, los coletazos de la pandemia

El Covid-19 puso al descubierto una serie de problemas de salud mental en el mundo, fueron muchas personas las que se vieron afectadas psicológica y emocionalmente, no solo por el riesgo del contagio al virus sino también por todo lo que implicó

Un estudio publicado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), reveló que los trastornos mentales aumentaron un 25% a nivel mundial durante el primer año de la pandemia, en especial, la ansiedad y la depresión.

De acuerdo con las cifras del informe, uno de los más completos que se han hecho desde principios de siglo, cerca de 301 millones de personas sufrían trastornos de ansiedad en 2019 y 280 millones sufrían trastornos depresivos. Para 2020, estos números aumentaron significativamente como resultado de la emergencia sanitaria.

Aunque para 2020 se estimaba un promedio de 2.500 casos de trastorno depresivo mayor por cada cien mil habitantes y 3.825 casos de trastorno de ansiedad por cada cien mil, la pandemia hizo que las cifras aumentaran en un 26% en relación a cuadros de depresión y un 28% en lo que respecta a trastornos de ansiedad, en solo un año.

Salieron a flote

No es que estos trastornos se originarán durante la pandemia, lo que pasó fue que las circunstancias a las que se vieron expuestas las personas hicieron que estos problemas se pusieran en evidencia. Miguel de Zubiria, psicólogo y presidente de la Liga Colombiana por la Vida contra el Suicidio, considera que lo que pasó durante este periodo, fue que se perdieran las felicidades de las personas y aumentarán las tensiones y los conflictos, producto de los confinamientos, el miedo por el virus, los problemas económicos. En el caso de los niños y adolescentes, el psicólogo señala que perdieron la felicidad que les producía el colegio, sus amigos, sus profesores, sus compañeros, las clases, los juegos. Y a su vez se ocasionara un daño muy fuerte que elevó los sufrimientos, las tensiones y los conflictos con padres, hermanos y con quienes tuvieron que convivir la mayor parte del tiempo.

Por otro lado, Zubiria señala que también hubo un aumento significativo de rupturas y separaciones de pareja, muchas de ellas decidieron terminar sus relaciones definitivamente, incluso algunas que llevaban muchos años juntas porque no supieron afrontar los cambios abruptos en la rutina diaria producto de los aislamientos que obligaron al encierro, a la restricción de la libertades, a los cambios en la alimentación, la falta de ejercicio, dificultades en la comunicación, exposición a estrés exagerado en el trabajo, así como no tener contacto social.

En aumento

Muchos coinciden en que una vez termine la pandemia no van a desaparecer los trastornos mentales, de hecho hay quienes creen que la próxima pandemia estará relacionada con problemas de salud mental. De acuerdo con Zubiria estas enfermedades vienen incrementándose en los últimos años, “Después de la Segunda Guerra Mundial han habido cambios muy bruscos que están haciendo que aumente la soledad, la infelicidad y los casos de suicidio, estamos en un muy mal momento de la historia de la humanidad, los psicólogos insistimos para que los padres y en los colegios le presten mucha más atención a la salud mental de niños y adolescentes; y no esperar hasta que hayan consecuencias mayores o desenlaces fatales”.

“La pandemia hizo que las cifras aumentaran en un 26% en relación a cuadros de depresión y un 28% en lo que respecta a trastornos de ansiedad, en solo un año”

FACTORES PROTECTORES

Aunque no existe una vacuna para los trastornos mentales, el psicólogo Zubiria señala que ciertas condiciones ayudan a mitigar su impacto especialmente en los niños, como por ejemplo el hecho de vivir en un núcleo familiar conformado por padre y madre, donde no solo uno de ellos tenga que asumir todas las responsabilidades del hogar. Así como tener buenas interacciones con los vecinos, y que los niños puedan acceder a juegos, salir sin problema al parque y compartir con otros menores.

También es importante desarrollar habilidades para interactuar con los otros, los padres deben enseñarles a los hijos a saludar, despedirse, escuchar e invitar a sus amigos, porque gran parte del bienestar psicológico depende de eso, entre más factores de protección como estos tenga el niño va a ser menos fuerte el impacto que le puedan producir este tipo de trastornos.

Hablar de salud mental

Así como los padres hablan de asuntos escolares con sus hijos, es igual o más importante incluir en las conversaciones temas de salud mental. Preguntarles a diario cómo se sienten, si están tristes, si se sienten nerviosos, si tienen amigos, esto hace parte de la psicología común y debería hacer parte de la relación entre los niños y sus hermanos; los niños y sus padres; y los niños y sus parientes.

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