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Zipacón

Fundación Étikaverde, constructores de un legado sostenible

Uno de sus proyectos más destacados es el Centro de Gestión de Entornos Saludables (GES) en Buenaventura. Este centro ha sido un motor para la reactivación económica de los agricultores de la costa pacífica

Chontaduro

Desde su creación en 2008, ha trabajado incansablemente para preservar el medio ambiente y generar un aporte significativo al bienestar de la sociedad colombiana. Su enfoque en la protección y conservación del recurso hídrico, que es abundante en el territorio, es una muestra del compromiso con la sostenibilidad y el cuidado responsable de los recursos naturales.

Ubicada en el municipio de Zipacón de Cundinamarca, la sede de la Fundación Étikaverde es testigo de un patrimonio valioso ambientalmente: el nacedero de agua en la finca El Aljibe y la ruta del oso perezoso andino, donde establecen alianzas técnicas y ambientales para la protección y conservación de esta especie única. Además, la región ha sido testigo de importantes acontecimientos históricos, como el antiguo camino real o de piedra, que durante más de 500 años ha sido escenario de intercambios comerciales y rutas de próceres de la independencia.

Con el tiempo su labor se ha extendido más allá de Cundinamarca, alcanzando otras regiones del país. Su presencia en el Valle del Cauca, específicamente en Buenaventura, muestra su compromiso con la sostenibilidad social y la dignificación de comunidades vulnerables. En esta región, la Fundación ha impulsado proyectos comunitarios y educativos, enfocados en la formación de oficios técnicos y tecnológicos, así como la educación de la primera infancia.

Uno de sus proyectos más destacados es el Centro de Gestión de Entornos Saludables (GES) en Buenaventura. Este centro ha sido un motor para la reactivación económica de los agricultores de la costa pacífica que se han visto afectados por desplazamientos y la falta de oportunidades de transformación de sus productos. A través de capacitaciones en agroecología y otros oficios, la Fundación ha brindado alternativas sostenibles y dignas para estas comunidades. Gracias a sus buenas prácticas agroecológicas cuentan con certificación orgánica Ecocert, adicional brindan apoyo constante a la Asociación de Productores de Cafés de Alta Calidad (Cafesac).

El GES también ha sido una herramienta para la formación integral de los jóvenes de Buenaventura, alejándolos de actividades riesgosas y brindándoles la oportunidad de desarrollarse en disciplinas deportivas con valores. El Ventura Fútbol Club es un claro ejemplo de cómo el deporte puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo social y la prevención del reclutamiento por parte de actores ilegales.

Ventura F.C.

Enfoque agroecológico

Este es otro pilar fundamental del trabajo de Étikaverde que contribuye al desarrollo sostenible en una construcción paulatina del modelo agroecológico con tecnología a comunidades a nivel nacional. La organización brinda capacitaciones teórico prácticas, pero depende de ellos la puesta en marcha de las biofábricas de las tecnologías en sus territorios.

En alianza con la Universidad del Pacífico, la Fundación ha llevado a cabo investigaciones para mejorar la producción del chontaduro, un cultivo de gran importancia nutricional, cultural y económica para la región del Bajo Calima y el Andén Pacífico.

Los logros alcanzados por la Fundación son un ejemplo inspirador de cómo es posible generar un cambio positivo en la sociedad y el medio ambiente. Su visión de sostenibilidad social, económica y ambiental ha sido clave para enfrentar las problemáticas ambientales que afectan al país. Con un enfoque en la educación ambiental y agroecológica, han logrado empoderar a las comunidades locales para ser agentes activos en la protección de sus recursos naturales y el desarrollo sostenible.

La labor de la entidad no se limita sólo a sus proyectos locales, sino que también se extiende a la búsqueda de reconocimientos y declaraciones que protejan y valoren los recursos naturales de Colombia. La lucha por lograr la declaración de los bosques de niebla que rodean la sabana de Bogotá como “Patrimonio Natural de Cundinamarca” es una muestra clara de su compromiso con la conservación de estos importantes ecosistemas.

En resumen, Étikaverde es un referente en cuanto a la promoción de la protección ambiental, el desarrollo sostenible y el bienestar social en Colombia. Su trabajo incansable y comprometido ha dejado un legado positivo en las comunidades donde opera y ha demostrado que es posible alcanzar un equilibrio entre la preservación del medio ambiente y el progreso social y económico. Su aporte como fundación continua y así mismo su misión de persistir en un cambio social y ambiental con hechos para heredar en el presente y en el futuro una Colombia próspera, sostenible y pujante.

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