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Copa Mundial

El legado del ‘Rey’

Ningún deportista hasta el momento ha igualado las hazañas de Pelé, muchos dicen que no hay espacio a comparaciones porque eran tiempos distintos pero no hay duda de que el brasileño dejó marcada una huella imborrable en los aficionados del balompié.

Foto: Agencia EFE

No se puede hablar de fútbol o de mundiales sin mencionar al más grande de todos los tiempos, con el respeto que merecen otras grandes figuras como Maradona, Messi, Cristiano Ronaldo, Cruyff o Beckenbauer.

Edson Arantes do Nascimento, la ‘perla negra’ o simplemente Pelé, no importa como lo llamen, al final todos los seudónimos hacen referencia a una leyenda del fútbol que marcó la historia de este deporte. Ganó tres Copas del Mundo con su selección, dos Libertadores, dos intercontinentales, un campeonato mundial de clubes, diez campeonatos Paulistas, cinco torneos Río-São Paulo, en fin, una cantidad de títulos en los que si no era la gran figura por lo menos estaba como uno de los grandes protagonistas.

Nació el 23 de octubre 1940 en el estado de Minas Gerais en Brasil, su padre João Ramos do Nascimento Dondinho también fue futbolista pero debido a una grave lesión de rodilla tuvo que retirarse tempranamente del fútbol, razón por la cual la madre de Pelé, María Celeste Arantes, se oponía a que su hijo siguiera los pasos de su padre. Pero el destino de Pelé ya estaba escrito, con tan solo 11 años llamaba la atención de muchos clubes que querían tenerlo en sus filas. A los 15 años llegó al Santos, el equipo de su vida y en el que marcó más de 643 goles, siendo hasta ahora el máximo goleador de la historia del equipo paulista.

Al principio había quienes dudaban del potencial del delantero por su físico, a propósito una de las exigencias del club fue que mejorara su complexión corporal debido a que era muy delgada, pero el talento del deportista era innegable, entre 1956 y 1974, Pelé ofreció en el Santos verdaderos recitales futbolísticos, conjugaba una gran habilidad técnica, un poderoso disparo con ambas piernas y una inusitada capacidad de anticipación.

Foto: Agencia EFE

Debut con la selección brasileña

Ocurrió cuando apenas tenía diecisiete años, un hecho insólito para esa época donde los jóvenes solo se veían en equipos juveniles pero ningún técnico podía resistirse a la magia de este jugador, incluido Vicente Feola, entrenador de Brasil, quien lo incluyó por primera vez en un partido oficial en 1957 contra Argentina en el mítico Maracaná, donde su equipo perdió pero Pelé pudo convertir su primer tanto oficial con la verdeamarela. Tres días después el delantero tendría su revancha contra el mismo rival en el estadio Pacaembú, esta vez Brasil ganaría 2-0 con un gol de la ‘perla negra’.

Para sorpresa de muchos, Pelé fue convocado por su selección al Mundial de Suecia 1958, el técnico lo prefirió a él en lugar de Luizinho, la gran estrella del Corinthians por esos años. Pero el delantero del Santos llegaba a este torneo como suplente, no estaba en sus mejores condiciones por cuenta de una lesión en su rodilla que lo marginó de los dos primeros partidos de la canarinha. Sería el tercer partido de la fase de grupos en Gotemburgo ante la URSS, donde Pelé jugó su primer partido en un Mundial de Fútbol, ese día Brasil se impusó 2-0 con anotaciones de Vavá y Pelé, quien junto con Garrincha pondrían en marcha un juego artístico, fluido y dominador, el popular ‘jogo bonito’, que marcó una gran diferencia con el fútbol de fuerza y pelotazo de los conjuntos anglosajones o con la improvisación de los mediterráneos.

Pero la consagración del ‘Rey’ vendría en los siguientes partidos, un gol suyo frente a Gales hizo que los brasileños se instalaran en semifinales contra Francia, selección a la que posteriormente batieron con un contundente 5-2, con tres goles de Pelé. Luego en la final, el joven delantero repetiría la triple dosis ante los anfitriones para dejar un marcador final 5-2.

En los años siguientes, Pelé demostraría porque fue llamado por la prensa francesa como ‘O Rei’ (El Rey), apodo que recibió en 1961 y que se quedaba corto para describir al mejor jugador de todos los tiempos, al liderar los triunfos mundialistas de su país en los campeonatos de Chile (1962) y México (1970); estos tres títulos mundiales le dieron el derecho a los suramericanos de recibir definitivamente el trofeo instituido, la llamada CopaJules Rimet.

El delantero consiguió un sinnúmero de títulos y contabilizó más de un millar de goles en partidos oficiales, 1.284 en 1.363 partidos para ser exactos. Sorpresivamente el astro brasileño anunció su retiro del deporte activo en 1974, sin embargo, en 1975 se dejaría tentar por una oferta del Cosmos de Nueva York, cuya intención era promocionar este deporte en Estados Unidos mediante la incorporación de reconocidos futbolistas a nivel internacional.